martes, 19 de mayo de 2015

EL MIEDO




La familia de emociones que amargan el corazón humano:

                     La angustia
                     La timidez
                     La inquietud
                     El terror
                     La vulnerabilidad

Su poder no afecta sólo a l@s individu@s, sino a las sociedades.

         Uno de los hilos que trenzan la historia de la humanidad es el continuo afán por librarse del miedo, una permanente búsqueda de la seguridad, y recíprocamente, el impuro deseo de imponerse a los demás aterrorizándolos. Thomas Hobbes (filósofo inglés, fue considerado por la iglesia -uno de sus grandes enemigos- una persona oscura -ateo- y quemaron sus libros. Sus obras son consideradas fundamentales en la ruptura del pensamiento medieval y el inicio a la modernidad. Escribió “Leviatán”, un manual sobre la naturaleza humana y cómo se organiza la sociedad, que junto con los “Dos tratados sobre el Gobierno civil”, de John Locke, y “El contrato social” de Rousse, aborda el origen de la sociedad.), descubrió en el miedo el origen del Estado. Maquiavelo (filósofo italiano) enseñó al gobernante (el príncipe), que no debe regir sus actos por normas morales y tenía que utilizar el temor para gobernar. Ambos coincidían en que el miedo es la emoción política más potente y necesaria, la gran educadora de una humanidad indómita y poco de fiar. “Es terrible que el pueblo pierda el miedo”, admitía Spinoza (filósofo Holandés).

         Las respuestas al temor prefijadas por la naturaleza son:

                     La huida
                     El ataque
                     La inmovilidad
                     La sumisión

         Valiente no es el que no siente miedo, esos son los locos, sino el que no le hace caso. Valor es mantener la gracia, la soltura, la ligereza, estando bajo presión decía Hemingway.

         ¿Pero, cómo puedo ser valiente si mi corazón está roído, debilitado, vampirizado por el miedo?  

         El miedo es también una emoción religiosa. Está en el  origen de la religión (la mayor y más peligrosa arma de destrucción masiva que se haya inventado jamás), que supuestamente protege contra él, a la vez que lo utilizan sin tregua ni ética, de manera insidiosa, conscientes de su poder para controlar a los más débiles de la sociedad, inculcándoles desde pequeñitos el  miedo al diablo, al infierno, al purgatorio, al sufrimiento (tortura), a la muerte (la quema vivo. Antes practicada por los cristianos y hoy día por los islamistas), a quedarte ciego  (si te masturbas), etc,. El miedo es el arma de control masiva más potente.

         No hay especie más miedosa que la humana.  Vivimos entre el recuerdo y la imaginación, entre fantasmas del pasado, del presente y del futuro. Confundiendo irrealidad con realidad. Inventando amenazas. Por eso, el conocimiento, que desarrolla la inteligencia, nos libera. Nos abre los ojos. Nos obliga a reflexionar sobre la verdad y contra la educación de la mentira, el engaño, la manipulación de nuestras conciencias, percepciones, creencias...

         El miedo es un sentimiento que nos dice cómo nos están yendo las cosas. El  modo como nuestros deseos o expectativas se comportan al chocar con la realidad.

Vamos a emprender un viaje al verdadero mundo, el que se esconde en la sombra  para descubrir la fábrica de los espantos, donde trabajan, incansables, roedores, vampiros y ángeles negros.



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