jueves, 4 de abril de 2013

Una muestra de la vida de muchos españoles en la actualidad.


O como una vida llena de sueños acaba atrapada en lo que se llama “la carrera de la rata”.

Todo comienza cuando conoces a tu chica o chico ideal y te haces novio/a. Entonces, empiezan los planes y la organización de metas, pero como una buena pareja compenetrada, decidís esperar a conseguir un buen trabajo para casaros. Como eran buenos tiempos, ambos lo lográis, y os casáis. Sois jóvenes, y queréis ser dueños de vuestra propia casa. La pareja compra un pisito con una hipoteca a 35 años. Con la ayuda de familiares y amigos amueblan la casa. También se compran un coche. Con la tarjeta de crédito van comprando los electrodomésticos. No les importa. Ganan dos sueldos para ir pagando todo poco a poco, e incluso pueden darse el lujo de cenar fuera de casa y cogerse vacaciones.

Con el transcurso del tiempo la familia se consolida: nace el primer hijo/a. Lo dejan en la guardería, pueden pagarla. Ahora toca comprar lo que necesita un recién nacido... Al mismo tiempo, piensan que, como la familia ha crecido, se hace necesario comprar un coche más espacioso. De modo que tienen que apretarse un poquito el cinturón para pagar el préstamo.

Unos años más tarde, nace la segunda hija/o. Ella tiene que dejar de trabajar, son dos hijos a criar. Al principio lo hace encantada, pero, transcurridos los meses, empieza a frustrarse, han perdido un sueldo y los gastos han crecido. Hay que pagar la hipoteca, el préstamo del coche, los electrodomésticos, ya no pueden coger vacaciones, se convierten en malabaristas del ahorro.

En un espacio muy corto de tiempo se han convertido en una familia más luchando por sobrevivir. Han caído en la trampa del trabajo. Sin otro futuro más que trabajar mes tras mes para ir pagando las facturas, caen en una rutina que afecta a su relación, están viviendo una vida que no les gusta, sin tiempo para disfrutar de la pareja.

Personas con una buena formación, responsables e inteligentes…y se ven entrampados, luchando por llegar a fin de mes.


¿Quiénes son los responsables de que todo eso les esté pasando? ¡¡ELLOS!!

Moraleja: No trabajes para tu dinero, haz que tu dinero trabaje para ti.

Los pobres y la clase media trabajan para ganar dinero.
Los ricos hacen que el dinero trabaje para ellos”

Robert Kiyosaki

¿Por qué los ricos son cada vez más ricos, los pobres más pobres y la clase media vive cada vez más estresada?

Las personas comunes trabajan por cuenta ajena (venden su tiempo) para conseguir un sueldo. Cambian su tiempo por dinero, y piensan que para ser rico hay que trabajar más. De lo que no son conscientes es que, aunque al trabajar más duro se ingresa más, también se pagan más impuestos. Sin obviar que la gran mayoría, cuanto más gana, más se endeuda, con lo que las deudas siguen creciendo.

Todos sabemos que para acumular riqueza hay que contar con más ingresos que gastos, es decir, debemos conseguir más activos que pasivos.

Sin embargo, el rico es una persona que se educa en temas comerciales, legales, fiscales y financieros para utilizar su dinero de un modo inteligente y sabio. Su dinero trabaja para él (compra el tiempo de otros). Disfruta de completa libertad. Su situación es un sueño para otros. Los ricos saben diferenciar a la perfección entre activos y pasivos.

¿Sabemos las personas comunes diferenciar entre activos y pasivos?

Las enseñanzas clásicas sobre este tema, y que muchos hemos estudiado en contabilidad, nos hablan de conceptos ortodoxos:
  • Activo: aquel que representa todos los bienes (lo que la empresa tiene), y derechos (lo que a la empresa le deben), del patrimonio de una empresa. Este se divide en No Corriente, bienes que van a permanecer en la empresa un largo tiempo, (es decir, más de un año) y Corriente, bienes que se van a consumir o vender o derechos de cobro a corto plazo, (menos de un año).
  • Pasivo: las obligaciones (deudas) que la empresa tiene con terceros (préstamos bancarios, proveedores o acreedores por prestación de servicios). El pasivo también se divide en No Corriente, deudas que se pueden pagar a largo plazo, y Corriente, deudas a corto.
Y del concepto de patrimonio empresarial desde dos puntos de vista:
  • Desde el punto de vista del Derecho: como el conjunto de bienes, derechos y obligaciones pertenecientes a una persona física o jurídica, o afectos a un fin, que tiene valor económico.
  • Desde el punto de vista económico: representa el conjunto de inversiones puesto a disposición de una actividad empresarial, así como las fuentes de financiación que las sustentan.
Es decir, el Activo representa las inversiones, (en lo que ha invertido la empresa), y el Pasivo representa la financiación, (de donde han obtenido los fondos).

En el caso de un particular,

  • Sus bienes y derechos pueden estar representados por fincas, pisos, chalets, automóviles, barcos, saldos en cuentas bancarias, préstamos a familiares, participaciones en empresas…
  • Sus obligaciones de pago pueden representarse por créditos hipotecarios, deudas con financieras por la adquisición de automóviles, muebles o electrodomésticos, deudas a familiares o amigos…
En resumen, el patrimonio consta de dos grandes conjuntos:
  • Las posesiones o inversiones (bienes y derechos de cobro)
  • Las deudas o financiaciones (obligaciones).
Pero, ¿hemos aprendido a diferenciar entre activos y pasivos?

Para aclarar un poco estas definiciones tan densas, y hacer fácil su comprensión, voy a exponer la definición que Robert Kiyosaki ha aplicado muy bien a los particulares de una manera heterodoxa y que simplifica estos conceptos:

  • Activo: todo aquello que mete dinero en tu bolsillo
  • Pasivo: todo aquello que saca dinero de tu bolsillo.

Por tanto, para conseguir una buena calidad de vida debes aumentar tus activos y reducir los pasivos: Ingresos – Gastos = Calidad de Vida. Cómo conseguir calidad de vida

Pero existe otra razón por la que los ricos se hacen ricos. Son dueños de activos: Negocios, Empresas, Fondos de Inversión, SOCIEDADES SICAV, y como fruto de ese conocimiento de los negocios, no pagan tantos impuestos como la clase trabajadora. Son verdaderos expertos en IMPUESTOS. Mientras una EMPRESA puede imputar los gastos a sus operaciones –y minimizar el pago del impuesto a las ganancias (o rentas)- un particular no puede hacerlo.

Lección:

Si quieres pagar menos impuestos tienes que ser propietario de tu propia empresa, sociedad...

Re-emprendedor-selecciona-socias/os



lunes, 1 de abril de 2013

Malabaristas del ahorro

Publicado en el Diario de Sevilla en fecha 20 de febrero de 2012


Pedir ropa usada para vestir a los hijos, compartir oficinas y renunciar a ser madre, entre las opciones para sobrevivir a la crisis.

Más de cinco millones de personas en la cuerda floja. Una cuerda que se tensa a final de mes, cuando el bolsillo se queda a cero. Muchos son los que con la crisis se han convertido en auténticos expertos del renunciar a placeres que antes disfrutaban con total naturalidad. Gana con diferencia el adiós al cine, las vacaciones o el ir de compras. En empate técnico la capacidad de ahorrar con la de supervivencia.

Bajo la carpa del Inem, el perfil del desempleado es tan diferente como duro. A poco, dice María José García (43 años), ha tenido que renunciar con la crisis porque nunca tuvo grandes privilegios, pero la realidad es que su historia es una muestra de la vida de muchos españoles en la actualidad. Tras 14 años como empleada en una empresa de ayuda a domicilio, esta madre de tres hijos (de 16, 8 y 3 años) se quedó en el paro. Su marido, Eugenio, vigilante de unos bloques, ya lleva más de tres años sin trabajar. En breve empezará a cobrar la prestación por desempleo, 307 euros, "y estamos pagando por nuestro piso en San Jerónimo 200 euros de hipoteca". Algo de ingresos obtiene de la limpieza semanal de tres casas. "Si llegáramos a 600 euros al mes haría malabarismos". Y sin llegar a ellos, los hace: "Nunca hemos ido de vacaciones, pero ya hace dos años que no pisamos la playa ni un solo día; algunos amigos me dan la ropa que ya no les sirve y puedo ir vistiendo a mis hijos; en Reyes, sólo hubo un regalito para cada uno y, en cuanto a la compra, me recorro todo lo que me tenga que recorrer por ahorrarme tres céntimos en un yogur". Aspira a lo máximo para sus hijos y les anima a estudiar ante todo. ¿Y si le tocara la lotería?: "Abriría una cartilla en el banco para mis niños, y me iría de vacaciones por primera vez".

A lo primero que tuvo que renunciar Zubaydat cuando llegó a España de su Rusia natal hace 12 años fue a su profesión, la danza. "Aquí no me convalidan mi título, con el que me gustaría dar clases de ballet, y tuve que buscarme la vida". Trabajó en la recogida de la fresa, del ajo, en la vendimia e incluso, durante un año y medio, Cruz Roja le ofreció alojamiento y comida. Finalmente, llegó a Sevilla y aquí encontró el empleo en el sector de la hostelería: "Trabajé dos años y medio en un hotel y siete en otro". Y es que cualidades y formación no le faltan a esta joven que conoce tres idiomas (inglés, ruso y español, además del propio del Cáucaso), pero que se encuentra en situación de desempleo desde el mes de abril. La estabilidad la encontró gracias a su tarjeta de residencia y a su pareja, Francisco José. "Él sí trabaja, pero es mileurista. Vivimos en una VPO en Pino Montano y pagamos unos 300 euros al mes. Yo tenía un sueldo alto, pero ahora hay que ajustarse el cinturón. Ya no salimos tanto de tapas, por ejemplo". Como otras tantas mujeres de hoy, la maternidad también se le plantea como recorte: "Como está la situación actual, eso se me hace complicado. Hay que pensarse las cosas mucho y yo lo hago".

Tras siete años independizado, Jaime García García se vio obligado a regresar al hogar paterno el pasado verano, en la Puerta Carmona. Es víctima de la crisis, y de uno de los sectores a los que de forma más tajante ha afectado, la arquitectura. "En 2009 prescindieron de mis servicios en un estudio y monté uno con mis compañeros especializado en la reforma y rehabilitación del patrimonio natural e histórico. Nos presentamos a concursos pero nada nos garantiza, aunque los ganemos, que lo cobraremos o que la obra se llevará a cabo después". Jaime tiene 35 años, habla francés y "algo de inglés". En la actualidad, ha apostado, como tantos otros, por la formación y estudia en la CEA un curso de Diseño Industrial. "Al no tener trabajo, te sientes menos competitivo porque no estás adquiriendo experiencia. Es la espada de Damocles que pesa sobre los jóvenes". Entre sus gastos, se halla el pago del autónomo, unos 300 euros al mes, y el de la oficina donde tiene el estudio, "unos 150 euros. Antes estaba ocupada por nosotros, ahora nos hemos visto en la obligación de compartirla con otra empresa". Para ahorrar -"aunque dependo en todo de mis padres", dice- ha reducido sus excursiones al campo y aficiones como la compra de cómics o artículos de música. "Toco la guitarra y siempre me compraba material para el equipo de música; ahora, siempre voy al día".

Rafael Rueda Torres tiene 35 años y reside en casa de sus padres en Pino Montano. Entre sus títulos formativos, destacan el de Auxiliar de Enfermería, técnico superior en Dietética y Nutrición, magisterio en Educación Física y más de 700 horas en cursos de Psicología y Pedagogía. Ha trabajado "de todo", menos en lo que se ha formado. Nunca ha tenido un contrato laboral de más de un año de duración y parece haber batido todos los récords: "En un mes llegué a tener tres contratos diferentes en una misma empresa". Ya lleva tres años parado, por lo que no cobra ningún tipo de prestación social. Una situación que le ha llevado a renunciar, ante y sobre todo, "a salir de copas con los amigos, a comprar ropa o a hacer alguna escapada". Lo que más le pesa: "El no poder independizarme"; el único capricho que se permite: "Estoy apuntado a clases de salsa, son 30 euros al mes, pero me ayuda a desconectar, porque psicológicamente esta situación me afecta bastante".