miércoles, 14 de enero de 2015

INTOLERANCIA Y FANATISMO


La tolerancia no es un concepto que se desprenda del dogma religioso [udogma de acuerdo al DRAE es una "(1) proposición que se asienta por firme y cierta, como principio innegable de una ciencia. (2) Doctrina de Dios revelada por Jesucristo a los hombres y testificada por la Iglesia. (3)  Es un principio o conjunto de ellos establecidos por una autoridad como una verdad incuestionable], al contrario, todas las religiones albergan residuos de intolerancia porque determinan un mensaje de fe absoluta, que por mucho que se suavice topa de frente con otras creencias igual de dogmáticas (inflexibles-radicales).

Me paraban por la calle un grupo de captadores religiosos con la excusa de enseñarme a diferenciar las buenas personas de las malas. Lógicamente, las buenas personas son todas aquellas que apoyan su fe, los malos, tod@s l@s demás. Y los peores, los laicos, ateos y descreídos. Personas que no creemos en el pensamiento único, y mucho menos en supersticiones arcaicas. Las guerras de religión ensangrentaron Europa en siglos pasados.

Democracia y libertad significan muchas cosas y muy diferentes de lo que sucede en España y Europa, que caminan hacia el abismo de la intolerancia y el fanatismo de nuevo. NO APRENDEMOS DE LA HISTORIA. 

Tengo grabada en la retina a un niño de unos 12-13 años con la cara llena de odio persiguiendo a una activista de FEMEN en Madrid (marcha por la vida), con un aerosol con el que atacaba pintando de rojo el cuerpo de la activista en defensa de unos valores católicos, apostólicos y romanos.

El yihadismo es la máxima expresión de la intolerancia y la falta de respeto. Las corrientes que quieren imponer una moral única son el caldo de cultivo del fanatismo, del cual conocemos bien sus consecuencias: inquisición, cruzadas, franquismo, ETA, yihadismo, cristianismo... Es el resultado de mentalidades autoritarias que descalifican al adversario, (a los que piensan diferente), que desean una sociedad monolítica dividida en buenos y malos (el eje del mal de BUSH). Debemos impedir el regreso a posiciones de la EDAD MEDIA, cuando se peleaba por las religiones. Bien haríamos en abandonar a toda forma de vida que pudiera parecerse en lo más mínimo a aquell@s.

Hay intentos de convencernos de que el S.XXI es el siglo de volver a la religión: monjas cantando en concursos de tv, monjas en los debates políticos de los platós televisivos, curas en la prensa, radio...

Las guerras de religión es uno de los episodios más tristes de la Historia de la Humanidad. Se masacraron millones de personas en nombre de diversos y supuestos dioses. Ha llegado el momento de luchar por una DEMOCRACIA DE ALTA CALIDAD en todo el mundo, transparente, controlada directamente por los ciudadan@s.

No me molesten con su dios cuadriculado. Con ese dios que me quieres imponer bajo la atenta mirada de un infierno en el que yo no creo. No me molesten diciéndome cuando me tengo que arrodillar o levantar si te quedas con el rito sin profundizar en el significado de la verdadera fe. Cuando os erigís en otorgadores de salvoconductos e indulgencias (pagar para librar tu alma), que en el siglo XVIl dieron lugar a la corrupción: los abusos y el tráfico económico que constituyeron el motivo principal que indujo a Martín Lutero a enfrentarse con la Iglesia Católica y constituir la iglesia protestante.

Yo también soy CHARLIE HEBDO. Mi más sentido pésame a sus familias, a toda Francia, y mi máximo respeto a las personas libres de pensamientos totalitarios, a las personas de bien.   
 

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