lunes, 23 de junio de 2014

ANTISISTEMAS ESPAÑOLES


El derecho internacional establece el derecho de toda persona a no ser sometida a tortura o trato o pena cruel, inhumano o degradante. Es deber de los Estados demostrar su condena absoluta a tales actos, tanto en el plano de su legislación interna como en las actuaciones de todos sus funcionarios. Además de respetar la prohibición de la tortura y los malos tratos, es obligación de los Estados investigar de forma inmediata tales actos, someter a los responsables a un proceso justo, imponerles un castigo y ofrecer a las víctimas una reparación adecuada. 
No basta con maquillar a la policía. No es suficiente con cambiar el color del uniforme del gris al azul. Eso me plantea una cuestión, una duda, una pregunta: ¿qué instrucción se le está dando en las academias a las fuerzas de seguridad y defensa del Estado español?
Parece ser que no les inculcan los preceptos, las normas, dogmas, Leyes democrátic@s de nuestra CONSTITUCIÓN. Tan en boca hoy día de tod@s aquell@s  nostálgic@s que defienden la monarquía, la aristocracia y la iglesia. . Empeñad@s en acabar con los partidos políticos, las autonomías y volver a centralizar el poder en el rey. Tiempos pasados absolutistas.

La sociedad espera mucho de sus cuerpos policiales. Las fuerzas de seguridad están colocadas en un difícil punto de equilibrio: garantizar el respeto de los derechos y libertades de los ciudadanos, a la par que defienden el ordenamiento jurídico vigente. El ejercicio de estas funciones especiales, que son necesarias para la sociedad, requieren un compromiso especial con los derechos humanos, ya que ejercidas de forma abusiva pueden dar lugar a violaciones de los derechos fundamentales de las personas.
Uno de los principales instrumentos para evitar violaciones de derechos humanos es la formación de las fuerzas de seguridad y la interiorización por parte de sus miembros del valor de estos derechos fundamentales. En España, sin embargo, sigue siendo una asignatura pendiente.

Para elaborar el informe: La formación en derechos humanos de las fuerzas de seguridad sigue siendo marginal. Amnistía Internacional analizó algunos programas formativos de las fuerzas de seguridad españolas y llegó a la conclusión de que es una formación en derechos humanos insuficiente en cuanto al número de horas y eminentemente teórica, con prácticas escasas y poco relevantes.  
Se han detectado ciertos paralelismos entre esta carencia y las denuncias que implican a los diferentes cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado. Por ejemplo, algunas de las denuncias hacen referencia a un supuesto uso indebido o desproporcionado de la fuerza y de las armas de fuego, lo que está en consonancia con la escasa entidad que parece otorgársele a este tema en los programas de formación.
También hay carencias importantes en cuanto a los temas que deberían aparecer en los programas de formación. Así, por ejemplo, la evaluación de la situación de derechos humanos en España no aparece, salvo algunas referencias muy vagas y genéricas.

La Constitución española creada en la transición se fundamentó en las últimas voluntades de un dictador fascista. Se la maquilló con algunos artículos de la Carta de Derechos Humanos europea y el Convenio sobre Derechos Civiles y Políticos aprobada por la ONU.

La realidad demuestra que la Constitución no la respeta ni la ¡madre que la parió!




Tal es la necesidad de una refundación de todo el Estado de abajo a arriba.
España ha pasado una primera etapa de estabilización y control de elementos golpistas. La transición cumplió su papel. Ahora se hace absolutamente necesario, imprescindible, prioritario...refundar ESPAÑA. Hemos quedado obsoletos. Ya es hora de implantar una verdadera democracia. Una DEMOCRACIA de ALTA CALIDAD. NO SÓLO EN LA APARIENCIA, SINO TAMBIÉN EN LAS FORMAS.


Manipulación de la información. Éste último vídeo desinforma a la sociedad refiriéndose que para manifestarse hace falta autorización, cuando el único requisito es comunicar el día, hora y lugar de la actividad constitucional.


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